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DIRECCIONES DE MIS POEMAS EN FLASCH CON MÚSICA
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LAS COSAS QUE DISFRUTO
Otros Tiempos
Es casi lógico, en tus ojos se transparenta la tierra y caen rendidos todos los soldados. Desconoces aun que existe mi infierno. Yo debiera desnudarme y caminar descalzo entre las brasas, ir por los montes cazando gredas aborígenes y vomitar sobre el retorno imposible de la vida. En cambio en tus manos se derriten todos los aceros y se congelan los candentes hierros. No cabe en tu pecho la soledad de un nombre, ni la carne abierta ni la boca herida. Las flores reverencian tu mirada y los colibrí se miran en el fondo de tus iris. No hay espacio en tus dedos donde duela aun la ausencia y tus pequeños oídos ignoran otro sonido distinto a los suspiros. Yo debiera penetrar en los vagones y ponerme a beber con el mendigo el paso de las horas ardientes en mis muros de herejías. Yo debiera devolverme a los cuarteles del destino y cavar un túnel para enterrar mi tiempo.- Sería entonces dichoso el tributo de la hierba y ningún otoño se levantaría en armas para sublevarse a los antojos juveniles de tu encanto. Es mas que lógico, pequeña, todos los oídos miran tu voz, todas las pestañas se vuelven paralíticas. En cambio mi grito se ha quedado mudo y solo retumba en el fondo de mi alma negra. Venerada la luna que te alumbre los senos cuando caiga rendido tu vientre al deseo. Bendita la boca que te muerda los labios y el hombre que cabalgue en tu cintura de seda.
Walter Faila
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ITALIANO CANIO
No! Pagliaccio non son; se il viso è pallido, è di vergogna, e smania di vendetta! L'uom riprende i suoi dritti, e'l cor che sanguina vuol sangue a lavar l'onta, o maledetta! No, Pagliaccio non son! Son quei che stolido ti raccolse orfanella in su la via quasi morta di fame, e un nome offriati, ed un amor ch'era febbre e follia!
ESPAÑOL CANIO
¡No, yo no soy ******! ¡Si el rostro es pálido es por vergüenza y furor de venganza! El hombre reclama sus derechos y el corazón que sangra, quiere sangre para lavar la injuria. ¡Oh, maldita! ¡No! ¡No soy ******! ¡Soy el imbécil que te recogió, huérfana, de la calle, casi muerta de hambre, y te ofreció necia, un nombre! ¡Y, un amor, que era fiebre y locura!
La historia de I Pagliacci y Leoncavallo es muy similar a la de "Cavalleria Rusticana" y Mascagni: composición de la ópera para un concurso, éxito popular y, por desgracia para sus compositores, fracaso en otros intentos. Fue el sino de la mayoría de compositores de final de siglo XIX tales como estos dos músicos que tratamos, o Giordano (Andrea Chénier y en menor grado, Fedora). Además, hay varias anécdotas que rodearon la composición de I Pagliacci. La historia se basó en hechos reales de los que el padre de Leoncavallo, como juez, tuvo conocimiento. Por otro lado, está la pifia del concurso: éste consistía en la composición de una ópera de un acto pero Leoncavallo erró y presentó su obra con dos actos. Su editor, Ricordi, incumplió su palabra de estrenarla y Leoncavallo acabó por entregarla a Sonzogno, rival de Ricordi, que la estrenó con un éxito total de público. Se representó por primera vez el 21 de mayo de 1892 en el Teatro dal Verme de Milán.
ACTO I
Tras el preludio, Leoncavallo inicia esta ópera con la aparición, a telón bajado, de Tonio, disfrazado de Taddeo en la Commedia dell 'Arte. Es el prólogo. Tonio se presenta ante el público para explicar qué obra van a ver los espectadores ("Si può?"...¿Se puede?") y como podrán disfrutar de esta obra que el autor compuso para los hombres, lleno está de amores y odios. Es un aria en la que se puede observar los distintos cambios musicales
Tras el prólogo, empieza el acto con la llegada de un grupo de payasos a un pueblo, en la festividad de la virgen de Agosto, para representar una obra. La compañía, dirigida por Canio, está formada también por su esposa Nedda, el jorobado Tonio, y Beppe. El recibimiento es acogedor para los payasos, que lo agradecen (eh,Son qua... "Sei de' pagliacci"). Canio anuncia al pueblo que esa noche a las 23 horas hay un gran espectáculo al que nadie ha de faltar ("Un grande spettacolo a ventitré ore"). Cuando Nedda baja, Tonio le trata de ayudar pero Canio le da un pequeño golpe mientras que los lugareños le ríen las gracias. Los celos de Canio vuelven a resurgir cuando algún joven le insinúa, sin mala intención, que Tonio, que había rechazado la invitación para tomar algo junto a los compañeros, se quedaba para cortejar a Nedda ("Bada, Pagliaccio, ei solo vuol restare per far la corte a Nedda" ). Canio muestra en este aria, "Un tal gioco, credetemi", un carácter revelador del final de esta ópera ya que deja bien claro que el final, en la realidad, sería bien diferente del de la obra en caso de que Nedda le engañase con algún hombre (el oyente notará como Canio aumenta su intensidad cuando habla de lo que pasaría sin descubriese a Nedda). La llegada de gaiteros acompañando la comitiva de parejas que van a las vísperas, junto a las campanadas de la iglesia del pueblo, hacen que la gente despeje la plaza ("Don, din, don, din. suona vespero"). Cuando Nedda se queda sola, se pone a pensar y preocuparse por la actitud celosa mostrada por Canio ("Qual fiamma avea nel guardo"...¡¡qué fuego tenía en la mirada!!). Nedda está enamorada secretamente de otro... y ese amor que le hace cambiar su discurso para volverlo más alegre ("Oh! Che volo d'augelli, e quante strida!..." ¡El vuelo de los pájaros, qué bullicio!). Sin embargo, Tonio no había marchado y estaba observándola. Cuando ella lo descubre, la conversación es punzante por parte de Nedda, que tanto desprecia a él como a sus ridículos intentos de acercarsele ("So ben che difforme conforto son io"... Sé bien que soy deforme). El constante desprecio y la mofa llevan a Tonio a amenazarla de "que lo pagará" mientras que sale de escena.
La llegada de Silvio alegra a Nedda, primero inquieta por la imprudencia, pero el amor vuelve a salir en este dúo... con un espectador terrible, ya que Tonio ha observado que Silvio trata de convencer a Nedda para huir ("E allor perché, di', tu m'hai stregato"...). El dúo es sentido, emocionado, un Silvio implorante, una Nedda deseosa de ser libre que acaba convencida, citándose para medianoche. Esta parte de la conversación ha sido escuchada por Canio, acompañado por Tonio -cual Yago- y que salta ante la exclamación de ella a Silvio ( "...e per sempre tua sarò"), lo que hace que el amante de Nedda huya. Canio se muestra colérico y trata de averiguar el nombre de esa persona que estaba junto a ella pero Nedda calla. La escena es atroz y los compañeros tratan de apaciguarlo ya que la gente está a punto de salir de la iglesia y no debe de ver tal "espectáculo"; Tonio trata de tranquilizarlo asegurándole que el amante estará esa noche viendo el espectáculo y le pide que finja. En este momento se canta el aria "Recitar!....Vesti la giubba", que refleja ese dicho "la gente paga y quiere reír" y el célebre "ridi, Pagliaccio", que ha popularizado esta ópera en el mundo gracias a tenores que no han dudado en representar este papel y lograr una interpretación histórica del personaje. Canio se muestra hundido pero "el espectáculo ha de seguir" y ha de actuar para el público.
El intermedio sirve para prepararnos para la obra que la compañía de payasos va llevar adelante. En esta "Commedia dell'Arte" Canio es Pagliaccio, Nedda es Colombina, Tonio es Tadeo y, por último, Beppe es Arlecchino.
ACTO II
El acto comienza con el coro de aldeanos que se van aposentando en sus asientos para ver la obra. Entre ellos está Silvio, que le recuerda que la esperará al final.
Obra
El desarrollo es el siguiente:
Colombina está en una salita paseando mientras la voz de arlequín implora por su amor ("Oh! Colombina, il tenero fido Arlecchin..." Oh,Colombina,el fiel y tierno Arlequín). La llegada de Tadeo, bufón enamorado de Colombina, nos devuelve, aunque sea de forma jocosa, al primer acto respecto al encuentro de Tonio y Nedda ("Sei tu bestia?"). Arlequín sube y alcanza la ventana de la habitación donde está Colombina y Tadeo y echa al bufón ante las risas del público. El pequeño dúo amoroso-jocoso culmina con las mismas palabras que Nedda dijo a Silvio, lo que acelera la furia en Canio. La entrada en escena como Pagliaccio es el fin de la ópera. La realidad empieza a sobrepasar a la ficción. Ante el público atónito, Pagliaccio Desaparece para que Canio se muestre como tal ("Pagliaccio non sono...") con una actitud tan despiadada ante Nedda ("Sperai, tanto il delirio") que le exige que revele el nombre de su amante. Nedda trata de seguir con su papel de Colombina y seguir con la comedia pero el intento es infructuoso ya que Canio ya está lleno de ira y dispuesto a matarla. Silvio, que ha sido el único en el público que pensaba que la escena no era de ficción, intenta salvarla pero sólo logra ponerse a tiro de Canio, que también lo mata. Con un terrible e irónico "La commedia è finita", concluye la ópera mientras el telón baja ocultando los cuerpos inertes de los dos amantes.
FUENTE :
http://www.operamania.com/sinopsis/pagliacci_rl.htm
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Noticia de Archivo - 14/10/08
DIARIO LIBERAL :Walter Faila fue distinguido en un concurso internacional
Al igual que el año pasado, el poeta santiagueño walter faila obtuvo una "Mención de Honor" en el 7º Concurso internacional de Poesía y cuento breve de la Editorial "Mis Escritos" de la ciudad de Lanús, en la provincia de Buenos Aires.
El poema "Judas negro" de Faila, fue escogido entre mas de 300 obras de todo el mundo y 65 finalistas. El acto de premiación se realizó el último fin de semana en la Sociedad Argentina de Escritores (Sade), en Capital Federal.
Faila ya tiene publicados cuatro libros y sus poemas también se encuentran en numerosas antologías. Además, gracias a internet y a las comunidades virtuales de poetas, la obra del escritor santiagueño ha logrado trascender las fronteras de la provincia y del país.
Su último libro publicado se titula "Entre Bohemias. (El escenario de los espejos)". César Cisneros de la Hoz, otro escritor santiagueño comentó sobre su último libro: "No resulta fácil interpretar la poesía "failica", cambia del grito al silencio y viceversa, impactando en el espíritu con agonías crucificadas, contenidas en un bálsamo renovador que sólo en el estro de walter faila es posible encontrar".
| "Judas negro" (Por walter faila)* |
Otra vez se van mis pensamientos en busca de los tuyos. Otra vez con sus piernas convexas tan lejanas. Desde el pozo de mármol negro, donde renace el ser hidalgo, en caballo de hierro con su aquilatada montura fría. Tierra y piedra, en su osadía, cabalga sin descanso. ¡Corazón de rama, hojarasca de romero y de jarilla! ¡Ángel de interrogantes que me acosas día a día! Otra vez se me escapan las palabras por el cuartel del sueño de esta extraña tarde mía ¡Azucena de polvo y esmeralda! ¡Mujer de herejes labios colmada en rebeldía! Hoy te busco en las hojas de los nardos, encadenando tu alma con versos y poesías. Hoy te busco en las líneas de mi boca con el grito contenido con que entona una caricia Hoy renazco desde el fondo de los lagos, donde el agua es el légamo que atrapa mi alegría. ¿Acaso tú me buscas en tu estancia de llantos, solitaria cual uva que ha quedado sin racimo? ¿Acaso viene a mi tu novel pensamiento, con infancia de cardo y olor a margarita? Con sus pies curvados de cansancio. Escapando de la tierra que es mi patria, como un judas negro que traiciona al Obelisco. Mañero alimentando de esperanzas y crepúsculos. Borracho de ilusiones, se van mis pensamientos en busca de los tuyos.
* Mención de honor en el concurso internacional de Poesía y cuento breve de la Editorial "Mis Escritos" |
http://www.elliberal.com.ar/secciones.php?nombre=home&file=verarchivo&id_noticia=081014O50&buscador=walter%20faila
 Recitado por Princesa Azul (Judas Negro versión original)
Otra vez, se van mis pensamientos en busca de los tuyos. otra vez, con sus piernas convexas tan lejanas. desde el pozo de mármol negro, donde renace el ser hidalgo, en caballo de hierro, con su aquilatada montura fría. tierra y piedra, en su osadía, cabalga sin descanso. Corazón de rama, hojarasca de romero y de jarilla! Ángel de interrogantes, que me acosas día a día ! otra vez se me escapan las palabras por el cuartel del sueño, de ésta extraña tarde mía
Azucena de polvo y esmeralda! Mujer de herejes labios, colmada en rebeldía! hoy te busco en las hojas de los nardos, encadenando tu alma, con versos y poesías. Hoy te busco en las líneas de mi boca con el grito contenido, con que entona una caricia hoy renazco desde el fondo de los lagos, donde el agua es el légamo, que atrapa mi alegría.
Acaso tú me buscas, en tu estancia de llantos, solitaria cual uva que ha quedado sin racimo? Acaso viene a mi tu novel pensamiento, con infancia de cardo y olor a margarita?
con sus pies curvados de cansancio. escapando de la tierra que es mi patria, como un judas negro que traiciona al Obelisco. Mañero alimentando de esperanzas y crepúsculos. borracho de ilusiones, se van mis pensamientos… en busca de los tuyos.
WALTER FAILA
 Recitado por Princesa Azul (Judas Negro versión original)
Otra vez, se van mis pensamientos en busca de los tuyos. otra vez, con sus piernas convexas tan lejanas. desde el pozo de mármol negro, donde renace el ser hidalgo, en caballo de hierro, con su aquilatada montura fría. tierra y piedra, en su osadía, cabalga sin descanso. Corazón de rama, hojarasca de romero y de jarilla! Ángel de interrogantes, que me acosas día a día ! otra vez se me escapan las palabras por el cuartel del sueño, de ésta extraña tarde mía
Azucena de polvo y esmeralda! Mujer de herejes labios, colmada en rebeldía! hoy te busco en las hojas de los nardos, encadenando tu alma, con versos y poesías. Hoy te busco en las líneas de mi boca con el grito contenido, con que entona una caricia hoy renazco desde el fondo de los lagos, donde el agua es el légamo, que atrapa mi alegría.
Acaso tú me buscas, en tu estancia de llantos, solitaria cual uva que ha quedado sin racimo? Acaso viene a mi tu novel pensamiento, con infancia de cardo y olor a margarita?
con sus pies curvados de cansancio. escapando de la tierra que es mi patria, como un judas negro que traiciona al Obelisco. Mañero alimentando de esperanzas y crepúsculos. borracho de ilusiones, se van mis pensamientos… en busca de los tuyos.
WALTER FAILA
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"EN BUSCA DEL LÍDER PERFECTO" POR PAULO COELHO
Un lector me envía un cuestionario. En él presenta el perfil de tres lideres mundiales que vivieron en la misma época y pregunta si es posible escoger al mejor de ellos a partir de los siguientes datos:
Candidato A: tuvo contacto con curanderos, consultaba a astrólogos con frecuencia. Tenia dos amantes, Su mujer era lesbiana. Fumaba mucho. Bebía de ocho a diez martinis al por día.
Candidato B: No conseguía mantener mucho en el mismo empleo debido a su arrogancia. Dormía hasta el mediodía. Fue consumidor de opio en su época de colegial y siempre fue considerado un mal alumno. Bebía una copa de Coñac todas las mañanas.
Candidato C: fue condecorado como héroe. Era vegetariano. No fumaba. Tenia una disciplina ejemplar. Bebía una cerveza muy de vez en cuando. Permaneció con la misma mujer en sus momentos de gloria y en sus momentos de derrota.
¿Y cual es la respuesta?
A) Franklin Delano Roosvelt B) Wiston Churchill C) Adolfo Hitler
¿En que consiste el liderazgo? La enciclopedia lo define como la capacidad de un individuo para motivar a otros en la consecución de un mismo objetivo. Las librerías están llenas de títulos sobre el tema y normalmente a los lideres se les pinta con colores brillantes, atributos envidiables e ideales supremos. El líder es para la sociedad lo que el maestro es para la espiritualidad. No obstante, esto no es del todo verdad (en ambos casos).
Nuestro gran problema, principalmente en un mundo que se esta volviendo cada vez mas fundamentalista, es no tolerar que las personas destacadas tengan errores humanos. Siempre estamos en busca del gobernante perfecto. Estamos siempre esperando que un pastor nos dirija y nos ayude a encontrar nuestro camino. En realidad, las grandes revoluciones y los grandes avances de la humanidad fueron impulsados por personas iguales a nosotros, con la única diferencia de que aquellas tuvieron el valor necesario para tomar una decisión clave en un momento difícil.
Hace ya bastante tiempo que, en mi inconsciente, sustituí la palabra "líder" por la expresión "guerrero de la luz" ¿Que es un guerrero de la luz?
Los guerreros de la luz conservan el brillo de los ojos. Están en el mundo, forman parte de la vida de otras personas y comenzaron su jornada sin alforjas ni sandalias. Muchas veces son cobardes. No siempre hacen las cosas bien.
Los guerreros de la luz sufren por banalidades, tienen actitudes mezquinas y a veces se consideran incapaces de crecer. Frecuentemente se creen indignos de cualquier don o milagro.
Los guerreros de la Luz no siempre están seguros de los que están haciendo aquí. Muchas veces pasan las noches en vela, pensando que sus vidas no tienen sentido.
Todo guerrero de la luz, en alguna ocasión, tuvo miedo de entrar en combate. Todo guerrero de la luz, en alguna ocasión, perdió la fe en el futuro. Todo guerrero de la luz siguió por algún tiempo un camino que no era el suyo. Todo guerrero de la luz pensó alguna vez que no era guerrero de la luz. Todo guerrero de la luz no cumplió en algún momento con sus obligaciones espirituales.
Por eso es un guerrero de la luz; porque paso todo eso y no perdió la esperanza de ser mejor de lo que era.
Por eso son guerreros de la luz. Porque se equivocan. Porque se hacen preguntas. Porque buscan una razón...y no cabe duda de que van a encontrarla.
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Madame Butterfly
Giacomo Puccini terminó la partitura de Butterfly en la Navidad de 1903. El estreno tuvo lugar en la Scala de Milán el 17 de febrero de 1904 y a pesar de la gran actuación de la soprano Rosina Storchio fue una de las veladas más desdichadas de la historia de la ópera. El fracaso fue absoluto y vergonzoso. hLm!.com presenta la historia de una de las óperas mas representativas del maestro italiano que durante mucho tiempo fue la más representada en el ámbito internacional.
Tragedia japonesa en tres actos. Libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, basado en la novela de John Luther Long y en la pieza teatral de David Belasco, basada a su vez en la novela.
Personajes: Cio-Cio-San, llamada Madama Butterfly, joven japonesa (soprano); Suzuki, su criada y mujer de confianza (mezzosoprano); F. B. Pinkerton, oficial de la marina estadounidense (tenor); su esposa Kate (soprano); Sharpless, cónsul de Estados Unidos (barítono); Goro, casamentero (tenor); el príncipe Yamadori (tenor); el tío Bonze, sacerdote (bajo); la madre de Butterfly, un comisario imperial, un funcionario del registro civil.
Lugar y época: Una casa en una colina de las afueras de Nagasaki, a comienzos del siglo XX.
Argumento: Una animada obertura, totalmente independiente de la ópera en cuanto a temas, describe la actividad del día que comienza el drama. En un pintoresco paisaje japonés, el casamentero Goro enseña al oficial de marina Pinkerton la casita que éste piensa adquirir «por 99 años», con posibilidad de rescindir el contrato en cualquier momento. También ha obtenido a una joven, una geisha de quince años, de Nagasaki, para celebrar con ella, que lo ama sinceramente, un simulacro de «matrimonio», antes de volver a su patria. El cónsul de su país le desaconseja la aventura, que sólo podrá causar dolor y sufrimiento a la inocente y encantadora «Butterfly». Sin embargo, Pinkerton no sigue su consejo. Levanta la copa para hacer un brindis, que comienza con las notas del himno nacional estadounidense. El cortejo que acompaña a la novia sube la colina; Puccini utiliza la escala fundamental (Do-Re-Mi-Fa sostenido-Sol sostenido-La sostenido-Do) y los «acordes aumentados» que se derivan de ella (por ejemplo Do-Mi-Sol sostenido), que transmiten una sensación de exotismo y que particularmente en el dúo de amor que sigue producen un bellísimo efecto.
La boda se celebra según la costumbre del país. Pinkerton sigue la ceremonia con humor. Cio-Cio-San está presente con toda su alma. Ama al joven oficial de marina con todas las fuerzas de su corazón incauto. Le habla de su familia, de su padre, un alto dignatario del Mikado, que se hizo el harakiri cuando cayó en desgracia. A lo lejos se oye la voz del tío Bonze, a quien Cio-Cio-San maldice porque se convirtió al cristianismo. Pinkerton no lo sabía; lentamente reconoce con cuánto amor depende de él aquella criatura encantadora. Cae la noche, un amplio cielo lleno de estrellas pende sobre las luces de la ciudad del valle, sobre la bahía llena de barcos, sobre la pequeña casa en cuyo jardín la joven japonesa y el oficial extranjero cantan su amor en un gran dúo, muy melodioso.
Han transcurrido tres años. Pinkerton está ausente desde hace mucho; ha prometido volver. Butterfly se imagina la alegría del oficial no sólo cuando la encuentre, sino también cuando conozca a su pequeño hijo, de cuya existencia no tiene el hombre la menor sospecha. Sólo la fiel Suzuki llora y reza sin descanso. Sospecha la cruel traición. Cio-Cio-San en cambio sólo piensa en el día feliz en que la nave de Pinkerton vuelva a entrar en la bahía de Nagasaki. ¿Bajará corriendo la colina para arrojarse en sus brazos? ¿O se ocultará para sorprenderlo, pero también para no morir de alegría ante el inesperado reencuentro? Con fe inconmovible se aferra a esta imagen, a la que Puccini ha dado una forma musical conmovedora en un aria grandiosa: «Un bel di vedremo...».
Llega el cónsul Sharpless de visita. Madama Butterfly lo recibe con educación occidental. Se queja de Goro, que la abruma con propuestas matrimoniales; ¡como si no supiera que está felizmente casada con Pinkerton! Sharpless suspira: está allí para cumplir una triste misión. Ha recibido una carta de Pinkerton. Antes de que pueda decir nada sobre su contenido, Cio-Cio-San le arrebata el sobre y lo cubre de ardientes besos. Y de todo lo que el cónsul comienza a decir cuidadosamente, sólo entiende una cosa: que Pinkerton va camino de Nagasaki. Sharpless no puede seguir leyendo. Butterfly lo agobia a preguntas, está llena de impaciente alegría. Y saber que el oficial se ha casado con una norteamericana que lo acompaña en aquel viaje habría matado a la «pequeña señora mariposa». Sharpless sólo acierta a preguntarle qué haría si Pinkerton no regresara con ella. La japonesa responde tristemente: sólo le quedan dos caminos: ser geisha como antes o morir. El cónsul le aconseja casarse con el rico príncipe Yamadori, que ha pedido su mano. Entonces se da cuenta de que ha herido profundamente a Butterfly. La joven corre a su habitación y vuelve con un niño rubio. ¿Podría olvidarla Pinkerton? ¿Y su hijo? Sharpless, profundamente conmovido, pregunta por el nombre del niño. Se llamará «Dolor» mientras su padre esté ausente; luego, cuando haya regresado su padre, se llamará «Alegría». El cónsul se despide; Cio-Cio-San queda abatida. Pero no quiere dejar de creer. Entonces suena un disparo de cañón en el puerto. Butterfly y Suzuki ven aproximarse una blanca nave, tal como la pequeña japonesa se la ha imaginado miles de veces. La bandera tachonada de estrellas flamea en el cielo azul. ¡Es el Abraham Lincoln, su barco! Desaparece el abatimiento, el corazón de Butterfly late con júbilo. Recoge todas las flores de los cerezos y las desparrama con Suzuki por la habitación, para el recibimiento. La casa debe estar adornada tan festivamente como durante la lejana noche de bodas.
Y esperan impacientes, miran hacia la bahía. En la ciudad se encienden las primeras luces. Pasan las horas. Suzuki se duerme y también el niño está dormido hace rato. Sólo Butterfly está en pie y mira en la dirección por la que ha de aparecer Pinkerton. Suenan melodías del primer acto, acordes tiernos, recuerdos. La noche de verano japonesa es suave y tibia. En algún lugar lejano suena el nostálgico murmullo de un coro.
Cuando amanece y despierta Suzuki, Cio-Cio-San se deja convencer y duerme un rato. La criada la despertará cuando llegue Pinkerton. Poco después aparece el oficial al lado del cónsul y se acerca a la casa. Suzuki ve que hay una señora extranjera en el jardín y sospecha. Sharpless lo confirma todo: es la esposa de Pinkerton. Suzuki rompe a llorar. ¿Cómo se lo dirá a su señora? Pinkerton siente remordimientos; con palabras conmovidas se despide de la casita en la que gozó de una breve felicidad y en la que destruyó una vida.
Butterfly ha despertado. Advierte la presencia del cónsul. Todavía tiene esperanzas de que aparezca Pinkerton para rodearla con sus brazos, aunque tal vez esté escondido para darle una sorpresa. Pero ve a la extranjera y a Suzuki, que no puede hablar a causa de las lágrimas. Cio-Cio-San se domina con un esfuerzo supremo, sólo quiere que le respondan a dos preguntas: ¿Pinkerton vive? Sí. ¿Y volverá con ella? Nunca. Butterfly comprende. Ha ido a llevarse al niño. Llena de dignidad, sale al encuentro de Kate, la esposa «legal» de Pinkerton. Luego desea que la dejen sola. Reza al dios de sus antepasados, contempla durante un rato el puñal de su padre. En el puñal está grabado: «Muera dignamente quien no pueda seguir viviendo con dignidad». Suzuki debe llevarle el niño, del que se despide de manera conmovedora. Y se clava el puñal. Oye la voz de Pinkerton que la llama, tal como ha imaginado innumerables veces. Pero sus fuerzas ya no bastan para llegar hasta él.
Libreto: El norteamericano John Luther Long escribió Madame Butterfly basándose en un informe de su hermano, que vivía en Japón. David Belasco, basándose en esta historia, escribió una obra de teatro que tuvo gran éxito; Puccini la vio en Londres y se dio cuenta de que era apta para la ópera, a pesar de que no entendía bien el inglés. Pidió a sus libretistas Illica y Giacosa un libreto basado en aquel argumento. Puccini deseaba sobre todo que dos elementos de la obra teatral quedasen en primer plano: el amor y la traición. Había que llenar la pieza, pobre en acción, con mucha música que expresara estos sentimientos. Los autores hicieron una ampliación (explotable desde el punto de vista musical) de la nostálgica espera de la japonesa. La primera versión de la ópera era en dos actos, pero no era en absoluto menos humana y conmovedora que la versión posterior, en tres actos.
Música: Puccini se encuentra en el (largo) punto culminante de su inspiración melódica. Desde el punto de vista técnico domina todo lo que la música de su época ha logrado. Une la poesía más delicada al dramatismo más vertiginoso. En esta obra utiliza en parte sonidos «exóticos», sin tomar un solo giro de la música del Lejano Oriente. Obtiene el sonido extraño por medio de la escala fundamental y de los acordes «aumentados» a los que ya aludimos arriba. Con los mismos medios auxiliares han trabajado también otros compositores europeos cuando han querido representar musicalmente el Lejano Oriente; por ejemplo, Gustav Mahler (en La canción de la tierra, basada en poemas chinos), Debussy y Lehar. También de Madame Butterfly se han hecho particularmente conocidas algunas piezas; sobre todo, el aria para soprano «Un bel di vedremo», el dúo de amor del final del primer acto, el «dúo de las flores» de las dos voces femeninas, el expresivo coro que susurra, la breve aria de despedida de Pinkerton, la conmovedora escena de la muerte de Butterfly.
Historia: Puccini terminó la partitura en la Navidad de 1903. El estreno tuvo lugar en la Scala de Milán el 17 de febrero de 1904 y a pesar de la gran actuación de la soprano Rosina Storchio fue una de las veladas más desdichadas de la historia de la ópera. El fracaso fue absoluto y vergonzoso. El compositor llevó a efecto algunos cambios. Junto con los libretistas, preparó una versión en tres actos. Ésta se estrenó en el teatro de Brescia el 28 de mayo del mismo año y fue recibida con entusiasmo; el papel principal estuvo a cargo de Salomea Kruszelnicka. Madame Butterfly fue durante mucho tiempo la obra de Puccini más representada en el ámbito internacional; el papel principal es uno de los «papeles soñados» de las sopranos.
FUENTE http://www.hagaselamusica.com/clasica-y-opera/pera/madame-butterfly/

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