Hasta al niño azul, Señor hubo que parirlo Desnuda la negra cavilación Descansa a la vida, a la mañana, a la creación. Piensa y se esparce el amor en deseo sin saberlo.
Como nube en plena avenida, en loca alucinación de amor deseosa aguardo tapes la herida que acosa transmitiéndome el semen al cerebelo.
Esperando que me surque, que me raye el hermoso pincel que nada sustituye, música celestial cuando el esperma llega.
A él solo a él…Me vestiré de mariposa constante Entregándole mi pequeña sonrisa delirante que haga nacer el delicioso embrión que llega
De ninguna parte y hacia todos lados brota como el trigo en la greda de mi alma. Brisas de inútiles suspiros se deshilan en la madeja que ovilla la memoria. Cautiva como el ave que trina en una jaula su canto inaudible de libertad y firmamento. Así, se traslada como un tango entre sus cortes la sonrisa escapada de una blanca primavera. Así, la sostengo en el hueco de mis manos donde punza sangrante las yemas de los dedos ¡Me dirás que son las leyes de la vida! que ni enfermo puedo prescindir de la nostalgia, que no hay norma que no acote mi lívido criterio. Pero crecen pirámides de pétalos rotos en la planta mortecina donde florece el tiempo. Y son lastres rimbombantes las montañas donde el cóndor domina las auras del espacio y son espesos los pasajes por los campos y son extensas las ausencias de los besos. El dolor suena en mis asilos cada instante como un extraño tango ajeno a Buenos Aires. Como un canto de sirenas en mis inútiles playas, en mi inexístete ideal de torpe singladura. ¿Tu le señalarás acaso lo mucho que la extraño? ¿le dirás que mi paisaje la contempla en el áurea en que se ciega mi cruenta letanía? Herejes telarañas me aprietan al ocaso de éste baile remendado de muecas sediciosas, y éste tango de amor que llega desde lejos es una danza mustia de oquedad y de misterio
En éste punto se encuentran la tarde y la mañana. No hay un plato en la mesa en la que escribo, solo un vaso de nostalgia que bebo taciturno.
Fugado de abandono retorna algún inicio con su raíz tronchada de débil aleluya.
Si ves por el río navegando alguna infancia, jugando en el agua, sumergida en su sonrisa Enaltece tu silencio guardando mi secreto No le avises que transito entre penumbras, que regreso por la vía en busca del origen, con los muslos sudados por el tiempo, y el pecho serpenteando entre las huellas. No dejes que interrumpan sus conciertos los grillos que esconden en los pastos sus cantos descuidados de líricos recuerdos sus adagios serenos de mítica armonía. No olvides que mi tiempo se termina que me acucian dos acacias y un florero. Que mi libre libertad arrastra las cadenas de la cárcel que mis sueños encerraron en la impune mazmorra de los péndulos, en la dicotomía de mi cuerpo y de mi alma. En éste punto de lanzas y jardines debes guardar otra vez éste secreto.
No le cuentes que el viento arrastra mi ceniza que mis versos son las cruces que Jesús ha rechazado, dejando en mis hombros la carga de los verbos, en el vía crucis que conduce a mi calvario. Sé coherente con la sabia integridad de la consciencia, no le digas a mi niño de humo y de memoria, que no hay un plato en la mesa en la que escribo que bosteza la razón cansada de su juicio, planteando nulidades de olvidos y sospechas. No le expliques que retorno en busca de mi origen, que nada empañe su espontánea travesura, que nada ensucie su andar por mi pasado. No le anuncies que mi muerte aun no ha muerto. Aun me quedan cuatro pasos de huérfana amargura, aun me resta beber sobre mis lágrimas.
Me sumerjo irremediable hacia los vórtices profundos que extraen la esencia de la noche más densa que inmisericordes me absorben hasta el profundo y mental celeste de un intenso y delicado mirar felino.
Convulsiono atrapado en teóricas cadenas que devienen la forma del más gélido dolor; cuando de pronto el letargo se torna efervescente saltando en el tiempo a una añeja realidad. Y acuso el impulso que me lleva a presentirte y sabiendo el instinto que podría no ser, el otro yo geminiano me induce a ubicarte.
Se inician los pasos febriles en busca de lagos lejanos,ignotos y ajenos do yace el azul de tus ojos actuales que difunde en sucesivas ondas primigenias hasta el negro profundo de dos puntos suspensivos que atraviesan la certeza en mi porfiada ortografía
Y desde ellos me miras en tanto se cimbra el gong que transmite las líricas ondas que sucesivas componen la enigmática escala que en vaivén incansable,rebelde y sin fin; pentafónicamente bañan la asiática costa en el mágico tren de olas, de un mar ancestral.
Difuminados ahora los rezagos caroténicos el alba tersura de tu piel occidental, se remecen extraños los adobes milenarios en la ribera saliente de mi génesis... y en el también poniente de mi vida... donde mi psiquis espera...sentirte llegar.
Renuncio a ti amor irreal, lejano, funesto canto de lira A las tardes de pálidos azules y de ardientes manos Renuncio a ti amor que me llenas de ansias y melancolía A los te amos eternos y con ellos a todos sus ecos
Renuncio a ti polvo de oro que encendías las noches A la danza de la deliciosa piedra sobre el vientre Renuncio a ti alma de historias secretas de bárbaros A la esperanza de ser en ti eterna magia de versos
Renuncio a las horas de ausencia que me enloquecen En donde tu amor era disputado por fieras soledades Renuncio a la aurora que iluminaba mis días al son de las arpas A las palabras que encendían mis entrañas poeta de mármol
Renuncio a ti por que se me agotaron los sueños Con realidades que me destrozan la cara de sales Renuncio a ti amor porque me consumes la sangre Aniquilando de a pocos el corazón que agoniza
Renuncio a ti relámpago que me atabas las manos Al arroyo de aguas tempestuosas de las cuales bebía Renuncio a un hacer el amor y hasta el próximo día A los cantos de los mirlos, a las lluvias de azahares
Renuncio a los claros diamantes y a tus lacerantes fuegos Al martirio de vivir siempre entre tormentas y espantos Renuncio a ti mi gran amor y a los cantos celestiales Porque mi sueño no fue eterno y te vi partir antes a ti En tu luminosa barca te llevaste mis ganas y la vida
Renuncio a ti mi único amor porque solo eres Polvo de Oro
Esta noche desátense todos los dantescos infiernos Aúllen de furia las bestias de los oscuros laberintos Aclamen a la muerte, no existen más los temores El hilo de plata se mece frenético frente a las narices
Jugueteo siniestro, convulsiva danza de filosas tijeras No exciten los miedos, ni siquiera corren los llantos Caudales que se secaron entre espantos y quebrantos Queman y hierven las iras entre abortos de te amos
Las manos ni siquiera tiemblan, el pulso es firme No se inmuta… no se queja…no se revela Revolotean los cuervos en danzas misteriosas Mientras los nardos se alimentan de sangre
Recogen sus pasos todas las almas en pena Caminan ligeras y hasta parecen contentas Muecas de sonrisas desfigurándole el rostro Mientras el viento espantado azota furioso
La cabellera blanca de pena se cae a pedazos Mientras las poderosas campanas anuncian la hora De empezar el retorno a los círculos siniestros Gritan los viejos huesos entumecidos de las memorias
Pero los labios inmóviles no pronuncian palabras Fonemas que no poseen ecos tan solo golpean la piedra Fría, distante, hueca, vacía, inerte, muerta, sin vida Los personajes de las historia todos yacen muertos
Mientras son engullidos uno a uno los horrendos cadáveres Transcurre impávida la vida sumatoria de instantes fugaces Explotaran en segundos lo vivido frente a los gastados cristales Espejos que lloraran sangre cuando la noche se acabe
Se me gastaron los tiempos, se me rompió la sonrisa Solo me quedan los féretros de quienes fueron la vida Y se me mueren los nardos entre las carnes podridas Porque me siento sin vida cuando recuerdo sus nombres
Porque las tripas me arden y el vientre se me deforma Porque me ahogo en un grito salvaje de hambre Entre avenidas oscuras de enormes pinos marchitos En donde por fin las tijeras cortan el hilo de plata
JEM WONG 03.12.05
"SI VOLVIERA A NACER Y PUDIESE ELEGIR VOLVERÍA A SER QUIEN SOY"
Agótense, desesperados ahogados los cantos… Golpeen, las blancas sedas, desgárrense una a una, todas… No resuenen, no vibren… No sientan, no nada…no nada… Conviértanse tan solo en sumatoria de puntos negros, imprecisos, inertes… ciegas heridas, sin precio, ni desprecio…
Patéticos y abatidos versos, asesinados por la mano de su progenitor Muertos a trinchazos… No lloren, cobardes…no lloren Tiñan de rojo las verdes praderas Agítense las letras, búsquense, báñense de azules y negros alcoholes
Perdida, márchese la fe en un tiempo de alucinaciones y ficciones Desterradas sean por siempre, las alegóricas figuras Rujan los cielos, tiemblen, aparatosos desplómense… No hay poder, ni esperanza, ni deseo… No se contengan
Prismas de vacíos, llenen de aterradoras negaciones los estrechos pabellones Sepulten los apócrifos libros, nunca revelen la historia Imperceptibles sean los aromas de las sangrientas amapolas Caminen una y otra vez Eros y Thanatos en eterna pugna Apunten certeros el filo de sus dagas Siembren de abrojos sus pechos
Pisen lento las inflamadas brasas, disfruten el cómo les queman y en la exuberancia del dolor más infinito, fúndanse en furiosos mares de espesas sangres… Levántense, altivos, orgullosos Transgredan así, la fascinación del horror, la totalidad del no ser
Rómpanse los anillos y los símbolos que engarzaban las deformes esferas Resbalen finalmente por las cornisas los imperfectos espejos en simbólico ritual y a la hora justa, en el intervalo perfecto de esta patética melodía Inmólese la materia que me resta, para dar paso a la muerte del poeta.
FANNY JEM WONG 29.06.07
"Hasta el fin de mis dias y aún después, pintaré de rubíes las carreteras que marcaron todas mis vidas" JEM
Marcada con el escudo ardiente aquel que vivirá conmigo siempre como fuera mi recóndito lagrimeo que mojan los caminos del otoño.
Una triste mirada de melancolía se oculta tras de azules vitrales como manantiales de imágenes vírgenes en templos de la muerte.
¿Cuándo elegí ser de penas cautiva? Si mi nombre es el de la libertad. Así lo exigen mis verdes fantasías. ¡No seré árbol feo convertido en leña!
¡Ni arderé en efímeras penumbras! Llorando tras de mi jaula de marfil entre ramas saltando ida… Sin volar. Y sintiendo el frío viento en la cara.
Llorare esta soledad encadenada a otras faldas… A otras imágenes. Cual si fueran las fases de otra cueva. ¡Que oscura me somete torturada!
Soy golondrina marcada por el llanto. Una niña triste de negros cantos que el corazón le deja salir volando por que su pálpito le destroza el alma.
Mis idílicas alegrías son apariencias frías, silenciosas, nubes prisioneras de otros son los sueños y sus quimeras llenándome de sus alegrías y miserias.
Y sus sueños le pertenecen sin gloria. ¡Ni sus penas son suyas!… ¡Son ajenas! No cantas ave, solo murmuras tristeza y en el silencio… Caen tus alas moradas.