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¿QUIÉN ERA?
24 de Junio, 2008, 0:40
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¿Quién era?
Publicado el 22/06/2008 a 06:55
Por jemwong
Humor : Pesimista

¿Quién era?
Aplicare quizás las mismas negras palabras, mientras las sombras aconsejan suicidarse. La contradicción siempre presente en los estridentes ecos de mis viseras.
Un Adagio acaricia los sordos oídos, algún día pienso, revelaré vuestro secreto el gran César unos años más viejo, negará pecados, omitirá su naturaleza, espantará sus verdes moscas
Acomodara fríamente la inmerecida corona, pronunciara una frase fétida pero razonable o quizás simplemente dirá con tono irónico -¿Quién era? -No la recuerdo
FANNY JEM WONG 21-06-08
“¡Recógelos! Siempre fueron tuyos…No perderás la corona El agua que corre por las afiladas lunas es muda, las penas…no lo son”
Posted by FANNY JEM WONG at 9:05 PM
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Canto Suicida
24 de Junio, 2008, 0:34
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Poema enviado por: JEMWONG
Canto Suicida
Las ideas huyen en el viento opalinas
en soles oscurecidos el loto llora
y el ruiseñor se clava en las espinas
con el pico destrozado en la entraña
Reposa en el espeso boscaje Luzbel
tiñendo el lago de un color putrefacto
y el nevado parpadea en los cimientos
con la espada flameándole el cogote
Marchitas las guirnaldas son pajas
tétricas hebras como horrendas arpías
que no me dejan ver el verde maravilla
colisionando en esferas furiosas
Los sueños fallecen en afligido infarto
los fantasmas no tienen espíritus amables
todos son pensamientos transgresores
como crines de potros desbocados, turbios
Giran las aspas degollando cabezas
en molinos tétricos, oscuros y peligrosos
desgarrando carne huesos, medula gris
incendiando las rosas azules
En carbón en nieve, en cenizas, agoniza
y grita enojada la arpía maldiciéndose
con el rumor profundo del demonio
como el grito agudo del cisne empalado
Cuatro caminos del horizonte son abismos
peligrosas cornisas al borde de sepulcros
y la fe se muere y en el grito Orfeo se pierde
en el punto en que el alma muere.
Jem Wong
11-06-05
JEMWONG
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DOLOR
24 de Junio, 2008, 0:28
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"Destrozo mi cabeza buscando hasta en sus rincones, algún lugar donde no te quiera para sumergirme y olvidarte"
LberT
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POEMAS DE BLANCA VARELA
24 de Junio, 2008, 0:17
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BLANCA VARELA
INVIERNO Y FUGA
Nieve, labios rojos, una gota de fuego, un grito que nadie escucha.
Éste es el día en que llega la ácida primavera, en que es dulce la herida de estar vivos.
Alto horno del cielo, fulgor de plumas, adiós que el aire quema en pleno vuelo.
En aire, tierra y cielo, en mi, en ti, en nosotros muere el invierno.
Diamantino estertor, irritada claridad, lágrimas que la luz arrebata y fecunda. Muerte llena de oro.
Todo es posible en ese activo sueño.
JUEGO AMOROSO
Las manos a la altura del aire a dos o tres centímetros del vacío no se mirará nada preciso la polvareda que pasa el inesperado cortejo de plumas arrancadas al vuelo la nubecilla rosada y tonta que ya no es el cierraojos y el ábrelos en la breve opacidad de una luz que no se ve y el sueño pies de goma y azules y brillantes las estrellas rientes párpado sobre párpado labio contra labio piel demorada sobre otra llagada y reluciente hogueras eso haremos a solas
LA LECCIÓN
Como una moneda te apretaré entre mis manos y todas las puertas cederán y lo veré todo y la sorpresa no quemará mi lengua y comprenderé entonces el crecimiento de las plantas y el cambio de pelaje en las pequeñas crías.
Hallaré la señal y la caída de los astros me probará la existencia de otros caminos y que cada movimiento engendra dos criaturas, una abatida y otra triunfante, y en cada mirada morirá la apariencia y desnudo y bello te arrojará la fábrica entre nosotros.
LA MUERTE SE ESCRIBE SOLA
la muerte se escribe sola una raya negra es una raya blanca el sol es un agujero en el cielo la plenitud del ojo fatigado cabrío aprender a ver en el doblez entresaca espulga trilla estrella casa alga madre madera mar se escriben solos en el hollín de la almohada
trozo de pan en el zaguán abre la puerta baja la escalera el corazón se deshoja la pobre niña sigue encerrada en la torre de granizo el oro el violeta el azul enrejados no se borran no se borran no se borran
LECCIÓN DE ANATOMÍA
más allá del dolor y del placer la carne inescrutable balbuceando su lenguaje de sombras y brumosos colores
la carne convertida en paisaje en tierra en tregua en acontecimiento en pan inesperado y en miel en orina en leche en abrasadora sospecha en océano en animal castigado en evidencia y en olvido
viendo la carne tan cerrada y distante me pregunto qué hace allí la vida simulando
el cabello a veces tan cercano que extravía alojo en su espesura las bisagras silenciosas cediendo lagrimeando tornasol y esa otra fronda inexplorada en donde el tacto confunde el día con la noche fresca hermosa muerte a la mitad del lecho donde los miembros mutilados retoñan mientras la lengua gira como una estrella flor de carne carnívora entre los dientes de carbón
ah la voz gangosa entrecortada dulcísima del amor saciándote saciándose saboreando el ciego bocado
los mondos los frágiles huesecillos del amor ese fracaso ese hambre esa tristeza futura como el cielo de una jaula la tierra gira la carne permanece cambia el paisaje las horas se deshojan es el mismo río que se aleja o se acerca tedioso espejo con la misma gastada luna de yeso que se esponja hasta llenar el horizonte con su roñosa palidez
merodean las bestias del amor en esa ruina florece la gangrena del amor todavía se agitan las tenazas elásticas los pliegues insondables laten
reino de ventosas nacaradas osario de mínimos pájaros
primavera de suaves gusanos agrios como la bilis materna
más allá del dolor y del placer la negra estirpe el rojo prestigio la mortal victoria de la carne
MALEVITCH EN SU VENTANA
1 ah mon maitre me has engañado como el sol a sus criaturas prometiéndome un día eterno todos los días
de lo inexacto me alimento y toda el agua de los cielos es incapaz de lavar esta ínfima y rebelde herida de tiempo que soy
polvo rebelde sí con los cabellos de polvo desordenado para siempre jamás por un peregrino pensamiento persigo toda sagrada inexactitud
suave violencia del sueño palabra escrita palabra borrada palabra desterrada voz arrojada del paraíso catástrofe en el cielo de la página hinchada de silencios
aquí el ojo comienza a desteñirse a no ser y la voz se quiebra inaudita ( alguien ha perdido definitivamente su balsa ) a la deriva sobre el océano sopla el viento de la indiferencia por la puerta entreabierta llega la aurora más silenciosa y pálida que nunca
es el día sobreviviente con su carreta vacía sigue brillando la lámpara penitente pero no creo en su luz ni compro la muerte con nombre de pez ni es cierto que bajo su escama mortecina dios nos contempla
2 sí señores este es otro día inevitable en que me alimento de lo inexacto de la monstruosa fruta que aletea de la huella en el aire del recuerdo del azogue perdido en alguna alcantarilla de lo irrecuperable que se acumula y agiganta en afiebrados cristales y cruza el aire como una llama recién nacida
flamante cuerpo en pugna con el sol
la farsa diaria desaparece tras una mano que enciende y apaga a voluntad su propia luz penitente claridad arde el oscuro aceite de la conciencia sobre esta mesa que es todo el mundo
al otro lado de la ventana alguien ha resuelto el enigma para entrar en la vida basta un puerta el otro lado sigue igual nada que la luz no atraviese y oculte nada que no sea la antigua y sagrada inexactitud que golpea maderos bate alas e incendia gargantas y corazones
3 hoy me despierta con su delgado resplandor abstracto la esperanza la oscuridad del naufragio se escapa como un gato por la ventana y alguien vuelve sí alguien vuelve desvelado y sin prisa con un pequeño rectángulo de eternidad entre las manos
MÁSCARA DE ALGÚN DIOS
Frente a mí ese rostro lunar. Nariz de plata, pájaros en la frente.
¿Pájaros en la frente?
Y luego hay rojo y todo lo que la tierra olvida. Humedad con poderes de fuego floreciendo tras las negras pestañas. Un rostro en la pared. Detrás del muro, más allá de toda voluntad, más lejos todavía que mirar y callar: ¿qué?
¿Siempre hay algo que romper, abolir o temer? ¿Y al otro lado? ¿Al revés?
Vuela la mano, nace la ínea, vibrante destino, negro destino. Por un instante la melodía es clara, parece eterna la tarde, purísima la sombra del cielo.
Vuelvo otra vez . Pregunto. Tal vez ese silencio dice algo, es una inmensa letra que nos nombra y contiene en su aire profundo. Tal vez la muerte detrás de esa sonrisa sea amor, un gigantesco amor en cuyo centro ardemos.
Tal vez el otro lado existe y es también la mirada y todo esto es lo otro y aquello esto y somos una forma que cambia con la luz hasta ser sólo luz, sólo sombra.
MONSIEUR MONOD NO SABE CANTAR
querido mío te recuerdo como la mejor canción esa apoteosis de gallos y estrellas que ya no eres que ya no soy que ya no seremos y sin embargo muy bien sabemos ambos que hablo por la boca pintada del silencio con agonía de mosca al final del verano y por todas las puertas mal cerradas conjurando o llamando ese viento alevoso de la memoria ese disco rayado antes de usarse teñido según el humor del tiempo y sus viejas enfermedades o de rojo o de negro como un rey en desgracia frente al espejo el día de la víspera y mañana y pasado y siempre
noche que te precipitas (así debe decir la canción) cargada de presagios perra insaciable ( un peu fort) madre espléndida (plus doux) paridora y descalza siempre para no ser oída por el necio que en ti cree para mejor aplastar el corazón del desvelado que se atreve a oír el arrastrado paso de la vida a la muerte un cuesco de zancudo un torrente de plumas una tempestad en un vaso de vino un tango
el orden altera el producto error del maquinista podrida técnica seguir viviendo tu historia al revés como en el cine un sueño grueso y misterioso que se adelgaza the end is the beginning una lucecita vacilante como la esperanza color clara de huevo con olor a pescado y mala leche oscura boca de lobo que te lleva de Cluny al Parque Salazar tapiz rodante tan veloz y tan negro que ya no sabes si eres o te haces el vivo o el muerto y sí una flor de hierro como un último bocado torcido y sucio y lento para mejor devorarte
querido mío adoro todo lo que no es mío tú por ejemplo con tu piel de asno sobre el alma y esas alas de cera que te regalé y que jamás te atreviste a usar no sabes cómo me arrepiento de mis virtudes ya no sé qué hacer con mi colección de ganzúas y mentiras con mi indecencia de niño que debe terminar este cuento ahora ya es tarde porque el recuerdo como las canciones la peor la que quieras la única no resiste otra página en blanco y no tiene sentido que yo esté aquí destruyendo lo que no existe
querido mío a pesar de eso todo sigue igual el cosquilleo filosófico después de la ducha el café frío el cigarrillo amargo el Cieno Verde en el Montecarlo sigue apta para todos la vida perdurable intacta la estupidez de las nubes intacta la obscenidad de los geranios intacta la vergüenza del ajo los gorrioncitos cagándose divinamente en pleno cielo de abril Mandrake criando conejos en algún círculo del infierno y siempre la patita de cangrejo atrapada en la trampa del ser o del no ser o de no quiero esto sino lo otro tú sabes esas cosas que nos suceden y que deben olvidarse para que existan verbigracia la mano con alas y sin mano la historia del canguro -aquella de la bolsa o la vida- o la del capitán encerrado en la botella para siempre vacía y el vientre vacío pero con alas y sin vientre tú sabes la pasión la obsesión la poesía la prosa el sexo el éxito o viceversa el vacío congénito el huevecillo moteado entre millones y millones de huevecillos moteados tú y yo you and me toi et moi tea for two en la inmensidad del silencio en el mar intemporal en el horizonte de la historia porque ácido ribonucleico somos pero ácido ribonucleico enamorado siempre
NADIE NOS DICE
Nadie nos dice cómo voltear la cara contra la pared y morirnos sencillamente así como lo hicieron el gato o el perro de la casa o el elefante que caminó en pos de su agonía como quien va a una impostergable ceremonia batiendo orejas al compás del cadencioso resuello de su trompa sólo en el reino animal hay ejemplares de tal comportamiento cambiar el paso acercarse y oler lo ya vivido y dar la vuelta sencillamente dar la vuelta
NADIE SABE DE MIS COSAS
( dedicatoria)
1 a ti capaz de desaparecer de ser atormentado por el fuego luminoso opaco ruin divino
a ti fantasma de cada hora mil veces muerto recién nacido siempre a ti capaz de hacer girar la llave de inventar el sol en un cuarto vacío
a ti ahogado en un océano de semejanza náufrago de cada mañana esclavo propietario de zapatos periódicos algunos libros tal vez padre o hijo guardián de resecos jardines de aves de paso
a ti observador de la tarde infatigable lector del reloj del sueño de la fatiga del tedio de la esposa a nadie sino a ti
2 (cualquier hora del día)
en una hoguera extinguida esa mujer sacrificada cerraba los ojos y nos negaba la dicha de su agonía
3 y un perro una gota de lluvia una familia de paseo como en un cuadro entraban para siempre en la memoria una vuelta de tuerca y otra y otra un peldaño que cruje siempre a la misma altura de la oscuridad la dicha puede ser este brebaje oscuro el neón de las cinco de la tarde la más esplendorosa verdad así casi ciegos encontrando generosa como nadie la miseria cruzando el muro invisibles manos tan pálidas no han existido jamás en otras manos ni tanto calor en tanto frío ni ojos tan llenos de otros ojos contemplaron la tarde y frente al mar negra ruina y portentosos círculos de bruma rodeándonos y el rojo lengua río perro mosca y la tarde la reina de desnudos malvados brazos en su balcón de ceniza
4 (noche y descontento)
pitada cruel canción de ciego la noche comienza a respirar todo se aleja todo se pierde
cárcel cine amarilla luna de farmacia a las ocho a las nueve a las diez convertido en un fantasma cruel besas a mil mujeres acaricias sus senos para los otros me das asco y es esta náusea lo mejor de mi vida
5 (conversaciones insidiosas)
alguien dice tu nombre -es un libro interesante y habla de un héroe anónimo por cierto hay una estrella azul al fondo de mi vaso inagotable estrella debe brillar en tus ojos cada vez que la miro cómo debes reír para los otros tú cordero disfrazado de cordero tú lobo a solas tú atrozmente niño -los bellos pensamientos señores no ocultan el perfume de la carne hemos de transpirar en los museos como bestias sumisas bestias en su rincón de terciopelo -Picasso por ejemplo...
6 ( tell me the truth)
dime ¿durará este asombro? ¿esta letra carnal loco círculo de dolor atado al labio esta diaria catástrofe esta maloliente dorada callejuela sin comienzo ni fin este mercado donde la muerte enjoya las esquinas con plata corrompida y estériles estrellas?
7 hila su imposible claridad nuevamente la envenenada sonrisa solar ¿sientes el divino salivazo sobre la bestia sientes el hedor de la rosa sientes mi corazón sobre el tuyo? más tarde será tarde cuando la soledad invente lo mejor nuevamente tus labios tus ojos las ruinas de tus caricias el mar de mi pecho la soledad «estrella de mis noches» nadie sabe de mis cosas
8 (pobres matemáticas)
cuando nada quede de ti y de mí habrá agua y sol y un día que abra las puertas más secretas más oscuras más tristes y ventanas vivas como grandes ojos despiertos sobre la dicha y no habrá sido en vano que tú y yo sólo hayamos pensado lo que otros hacen porque alguien tiene que pensar la vida
PALABRAS PARA UN CANTO
¿Cómo fue ayer aquí? Sólo hemos alcanzado estos restos, el vaso que ilumina con su lejano y obstinado silencio, el pájaro herido en el esmalte al alcanzar el fruto.
Llegamos con la puntual indiferencia del nuevo día saltando sobre la desgracia con precisión de atletas. Hemos dormido bajo las estrellas hemos perdido el tiempo.
Parcas, Ancon,Chavín de Huantar. Esas son las palabras del canto.
¿Cómo fue ayer aquí? No hablemos de dolor entre ruinas. Es más que la palabra, en el aire de todas las palabras, el aliento humano hecho golpe en la piedra, sangre en la tierra, color en el vacío.
Yace aquí, entre tumbas sin nombre, escrito en el harapo deslumbrante, roja estrella en el fondo del cántaro.
Por el mismo camino del árbol y la nube, ambulando en el círculo roído por la luz y el tiempo. ¿De qué perdida claridad venimos?
PERSONA
el querido animal cuyos huesos son un recuerdo una señal en el aire jamás tuvo sombra ni lugar
desde la cabeza de un alfiler pensaba él era el brillo ínfimo el grano de tierra sobre el grano de tierra el autoeclipse
el querido animal jamás cesa de pasar me da la vuelta
POEMA
Hoy estás en los brazos de mi feroz imaginación brazos que han matado brazos con que tapo mis ojos con un gesto de lobo para buscarte un hogar un lento y suave infierno donde todo calor provenga de una furtiva lágrima oh líquido mundillo oh jadeante fantasma no eres sino el ojo que estalla y que deja caer como si no ocurriera sus mejores colores en mi entraña ojo que hociquea que peino con la más pura saliva aquí en mis brazos entre mis torpes alas de mamífero la muy compuesta y perdurable nada para siempre te guarde y el buen mal ojo salta y se eleva en el oscuro cielo de mi lecho y ese cielo es el marco impreciso de una frente que ya no reconozco esa sombra ese objeto esa cosa con boca con nariz y con oídos
PORQUE YA NO ERES UN ÁNGEL
Porque ya no eres un ángel sino un hombre solo sobre dos pies cansados sobre esta tierra que gira y es terriblemente joven todas las mañanas. Porque sólo tú sabes que hay música, jadeos, incendios, máquinas que escupen verdades y mentiras a los cuatro vientos, vientos que te empujan al otro lado, a tu hueco en el vacío, a la informe felicidad del ojo ciego, del oído sordo, de la muda lengua, del muñón angélico. Porque tú gusano, ave, simio, viajero, lo único que no sabes es morir ni creer en la muerte, ni aceptar que eres tú mismo tu vientre turbio y caliente, tu lengua colorada, tus lágrimas y esa música loca que se escapa de tu oreja desgarrada.
SECRETO DE FAMILIA
soñé con un perro con un perro desollado cantaba su cuerpo su cuerpo rojo silbaba pregunté al otro al que apaga la luz al carnicero qué ha sucedido por qué estamos a oscuras
es un sueño estás sola no hay otro la luz no existe tú eres el perro tú eres la flor que ladra afila dulcemente tu lengua tu dulce negra lengua de cuatro patas
la piel del hombre se quema con el sueño arde desaparece la piel humana sólo la roja pulpa del can es limpia la verdadera luz habita su legaña tú eres el perro tú eres el desollado can de cada noche sueña contigo misma y basta
SIN FECHA
a Kafka
Suficientes razones, suficientes razones para colocar primero un pie y luego otro. Bajo ellos, no más grande que ellos ni más pequeña, la inevitable sombra que se adelanta y voltea la esquina, a tientas. Suficientes razones, suficientes razones para desandar, descaer, desvolar. Suficientes razones para mirar por la ventana. Para observar la mano que cuenta a oscuras los dedos de otra mano.
Poderosas razones para antes y después. Poderosas razones durante. La hoja de afeitar enmohecida es el límite. Lasciate ogni speranza voi ch'entrate. No se retorna de ningún lugar. Y la regla torcida lo confirma sobre el aire totalmente recto, como un cadáver. Y hay otras. Palidez, sobresalto, algo de náusea. Misterioso, obsceno chasquido del vientre que canta lo que no sabe. La luz a pleno cuerpo, como un portazo. Adentro y afuera. No se sabe dónde. Y las demás. ¿Existen?
Infinitas para la duda, evidentes para la sospecha. Dejarse arrastrar contra la corriente, como un perro. Aprender a caminar sobre la viga podrida. En la punta de los pies. Sobre la propia sombra. No más grande que ellos ni más pequeña.
Uno, dos, uno, dos, uno, dos, uno. Uno atrás, otro adelante. Contra la pared, boca abajo, en un rincón. Temblando, con un lívido resplandor bajo los pies, no más grande que ellos ni más pequeño. Tal vez, tal vez la estancada eternidad que algún alma inocente confunde con su propio excremento.
Malolientes razones en la boca del túnel. Y a la salida. A la postre tantas razones como cuellos existen.
Defenderse del incendio con un hacha. Del demonio con un hacha, de dios con un hacha. Del espíritu y la carne con un hacha.
No habrá testigos. Se nos ha advertido que el cielo es mudo.
A la más se escribirá, se borrará. Será olvidado. Y ya no existirán razones suficientes para volver a colocar un pie y luego el otro. No obstante, bajo ellos, no más grande que ellos ni más pequeña, la inevitable sombra se adelantará. Y volteará la misma esquina. A tientas.
SUPUESTOS
el deseo es un lugar que se abandona la verdad desaparece con la luz corre-ve-y-dile
es tan aguda la voz del deseo que es imposible oírla es tan callada la voz de la verdad que es imposible oírla
calor de fuego ido seno de estuco vientre de piedra ojos de agua estancada eso eres
me arrodillo y en tu nombre cuento los dedos de mi mano derecha que te escribe
me aferro a ti me desgarra tu garfio carnicero de arriba abajo me abre como a una res y estos dedos recién contados te atraviesan en el aire y te tocan
y suenas suenas suenas gran badajo en el sagrado vacío de mi cráneo.
TAL VEZ EN PRIMAVERA
Tal vez en primavera. Deja que pase esta sucia estación de hollín y lágrimas hipócritas. Hazte fuerte. Guarda miga sobre miga. Haz una fortaleza de toda la corrupción y el dolor. Llegado el tiempo tendrás alas y un rabo fuerte de toro o de elefante para liquidar todas las dudas, todas las moscas, todas las desgracias. Baja del árbol. Mírate en el agua. Aprende a odiarte como a ti mismo. Eres tú. Rudo, pelado, primero en cuatro patas, luego en dos, después en ninguna. Arrástrate hasta el muro, escucha la música entre las piedrecitas. Llámalas siglos, huesos, cebollas. Da lo mismo. Las palabras, los nombres, no tienen importancia. Escucha la música. Sólo la música.
TODA LA PALIDEZ INEXPLICABLE ES EL RECUERDO
VII Toda la palidez inexplicable es el recuerdo.
Travesía de muralla a muralla, el abismo es el párpado, allí naufraga el mundo arrasado por una lágrima.
ÚLTIMO POEMA DE JUNIO
Pienso en esa flor que se enciende en mi cuerpo. La hermosa, la violenta flor del ridículo. Pétalo de carne y hueso. ¿Pétalos? ¿Flores? Preciosismobienvestido, muertodehambre, vaderretro.
Se trata simplemente de heridas congénitas y felizmente mortales.
Luz alta. Bermellón súbito bajo el que despiertas de pie, caminando a ninguna parte. Pies, absurdas criaturas sin ojos. No se parecen sino a otros pies. Y además estas manos y estos dientes, para mostrar- los estúpidamente sin haber aprendido nada de ellos.
Y encima de todo y todas las cosas, sobre tu propia cabeza, la aterciopelada corona del escarnio: un som- brero de fiesta, inglés y alto, listo para saludar lo invisible.
Rojos, divinos, celestes rojos de mi sangre y de mi corazón. Siena, cadmio, magenta, púrpuras, carmi- nes, cinabrios. Peligrosos, envenenados círculos de fuego irreconciliable.
¿Adónde te conducen? ¿A la vida o a la muerte? ¿Al único sueño? La flor de sangre sobre el sombrero de fiesta (inglés y alto) es una falsa noticia.
Revelación. Soy tu hija, tu agónica niña, flamante y negra como una aguja que atraviesa un collar de ojos recién abiertos. Todos míos, todos ciegos, todos creados en un abrir y cerrar de ojos.
El dolor es una maravillosa cerradura.
Arte negra: mirar sin ser visto a quien nos mira mirar.
Arte blanca: cerrar los ojos y vernos.
Ver: cerrar los ojos.
Abrir los ojos: dormir.
Facilidades de la noche y de la palabra. Obscenidades de la luz y del tiempo.
Y así, la flor que fue grande y violenta se deshoja y el otoño es una torpe caricia que mutila el rostro más amado.
Fuera, fuera ojos, nariz y boca. Y en polvo te con- viertes y, a veces, en imprudente y oscuro recuerdo.
Dulce animal, tiernísima bestia que te repliegas en el olvido para asaltarme siempre. Eres la esfinge que finge, que sueña en voz alta, que me despierta.
UNA VENTANA
Vuelvo a contar mis dedos. (La flor helada, la desconocida cabeza que me acecha se descuelga y da voces.) Yo miro las paredes y sus frutos redondos y veloces, hago cálculos, sumo piedras, cenizas, nubes y árboles que persiguen a los hombres y perlas arrancadas de malignos estanques o de negros pulmones sepultados y horriblemente vivos.
La araña que desciende a paso humano me conoce, dueña es de un rincón de mi rostro, allá anida, allí canta hinchada y dulce entre su seda verde y sus racimos. Afuera, región donde la noche crece, yo le temo, donde la noche crece y cae en gruesas gotas, en mortales relámpagos. Afuera, el pesado aliento del buey, la vieja fiebre de alas rojas, la noche que cae como un resorte oscuro sobre un pecho.
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POESÍA DE BLANCA VARELA
24 de Junio, 2008, 0:13
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Blanca Varela
Lima, 1926
Poeta, traductora, periodista eventual.
Nacida en el seno de una familia de escritores y artistas (biznieta de Manuela Antonia Márquez, nieta de Delia Castro e hija de Serafina Quinteras). En 1943, ingresa a la Universidad de San Marcos para estudiar Letras y Educación. Allí conoce a Sebastián Salazar Bondy, Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Francisco Bendezú y de quien sería su esposo, el pintor Fernando de Szyszlo, al tiempo que comienza a asistir a la tertulia de Peña Pancho Fierro, dirigido por Alicia y Celia Bustamante. En 1949, los esposos parten rumbo a Francia. . Una vez en París conocen a Octavio Paz. En 1954, viajan a Florencia, para volver al Perú un año más tarde. Entre 1957 y 1960 se instalan en Washington, D.C., donde Varela vivirá de hacer traducciones y eventuales trabajos de periodismo. Es también en 1957 cuando Salazar Bondy y Alejandro Romualdo la incluyen en su Antología general de la poesía peruana. De 1977 a 1979 Varela es secretaria general del Centro Peruano del PEN Club Internacional, y en calidad de tal acude a los congresos de Hamburgo (1977), Estocolmo (1978) y Río de Janeiro (1979). De 1974 a 1997 representó en el Perú a la editorial mexicana Fondo de Cultura Económica. Además ha colaborado en numerosas revistas del Perú y el extranjero.
Ha publicado: Ese puerto existe (1959), Luz de día (1963), Valses y otras falsas confesiones (1972), Canto villano (1978), Camino a Babel – Antología (1986), Canto villano – Poesía reunida (1986), Poesía escogida 1949-1991 (1993), Del orden de las cosas (1993), Ejercicios materiales (1993), El libro de barro (1993), Canto villano (Poesía reunida, 1949-1994) (1986), Como Dios en la nada (Antología 1949-1998) (1999), Concierto animal (1999).
Blanca Varela es una poetisa que no se complace en sus hallazgos ni se embriaga con su canto. Con el instinto del verdadero poeta sabe callarse a tiempo. Su poesía no explica ni razona. Tampoco es una confidencia. Es un signo, un conjuro frente, contra y hacia el mundo, una piedra negra tatuada por el fuego y la sal, el tiempo, la soledad. Y, también, una exploración de la propia conciencia. En sus primeros poemas, demasiado orgullosa (demasiado tímida) para hablar en nombre propio, el yo del poeta es un yo masculino, abstracto. A medida que se interna en sí misma –y, asimismo, a medida que penetra en el mundo exterior- la mujer se revela y se apodera de su ser. Cierto, nada menos "femenino" que la poesía de Blanca Varela; al mismo tiempo, nada más valeroso y mujeril: "Hay algo que nos obliga a llamar mi casa al cubil y mis hijos a los piojos". Poesía contenida pero explosiva, poesía de rebelión: "Los números arden. Cada cifra tiene un penacho de humo, cada número chilla como una rata envenenada…". Y en otro pasaje: "El pueblo está contento porque se le ha prometido que el día durará 25 horas. Esto es la inmortalidad." La pasión arde y se afila una frase que es, a un tiempo, un cuchillo y una herida: "Amo esta flor roja sin inocencia".
Octavio Paz
FUENTE :http://sisbib.unmsm.edu.pe/Exposiciones/Literatura/Autores/Bib_Varela.htm
A LO MEJOR ERES TÚ MISMO
A lo mejor eres tú mismo el tren que pita y se mete bajo tierra rumbo al infierno o la estrella de chatarra que te lleva frente a otro muro lleno de espejos y de gestos, endiablados gestos sin dueño y tú tras ellos, solo, feliz propietario de una boca escarlata que muge. Pega el oído a la tierra que insiste en levantarse y respirar. Acaríciala como si fuera carne, piel humana capaz de conmoverte, capaz de rechazarte. Acepta la espera que no siempre hay lugar en el caos. Acepta la puerta cerrada, el muro cada vez más alto, el saltito, la imagen que te saca la lengua. No te trepes sobre los hombros de los fantasmas que es ridículo caerse de trasero with music in your soul.
A MEDIA VOZ
la lentitud es belleza copio estas líneas ajenas respiro acepto la luz bajo el aire ralo de noviembre bajo la hierba sin color bajo el cielo cascado y gris acepto el duelo y la fiesta no he llegado no llegaré jamás en el centro de todo esta el poema intacto sol ineludible noche sin volver la cabeza merodeo su luz su sombra animal de palabras husmeo su esplendor su huella sus restos todo para decir que alguna vez estuve atenta desarmada
sola casi en la muerte casi en el fuego
A ROSE IS A ROSE
inmóvil devora luz se abre obscenamente roja es la detestable perfección de lo efímero infesta la poesía con su arcaico perfume
AQUELLA TORTURADA NUBE...
V Aquella torturada nube parecía tan firme, ambulando, desgarrando, chocando con masas de ángeles.
Cóncava, valva de nieve y soledad, de trajín y música constante, de arena, de resplandor y fuga, desierto etiope en un tutti de gemidos y sorpresa.
Tan exacta sobre el laberinto de la pupila, color perdido de vieja misiva, terrible silencio de quien ha sacudido el aire y conoce el vado de los sollozos. Continuaba, migradora, llave del torbellino como una gota pura preñada de su propia existencia.
ASÍ SEA
El día queda atrás, apenas consumido y ya inútil. Comienza la gran luz, todas las puertas ceden ante un hombre dormido, el tiempo es un árbol que no cesa de crecer.
El tiempo, la gran puerta entreabierta, el astro que ciega.
No es con los ojos que se ve nacer esa gota de luz que será, que fue un día.
Canta abeja, sin prisa, recorre el laberinto iluminado, de fiesta.
Respira y canta. Donde todo se termina abre las alas. Eres el sol, el aguijón del alba, el mar que besa las montañas, la claridad total, el sueño.
AUVERS-SUR -OISE
Nadie te va a abrir la puerta. Sigue golpeando. Insiste. Al otro lado se oye música. No. Es la campanilla del teléfono. Te equivocas. Es un ruido de máquinas, un jadeo eléctrico, chirridos, latigazos. No. Es música. No. Alguien llora muy despacio. No. Es un alarido agudo, una enorme, altísima lengua que lame el cielo pálido y vacío. No. Es un incendio.
Todas las riquezas, todas las miserias, todos los hombres, todas las cosas desaparecen en esa melodía ardiente. T ú estás solo, al otro lado. No te quieren dejar entrar. Busca, rebusca, trepa, chilla. Es inútil. Sé el gusanito transparente, enroscado, insignificante. Con tus ojillos mortales dale la vuelta a la manzana, mide con tu vientre turbio y caliente su inexpugnable redondez. Tú, gusanito, gusaboca, gusaoído, dueño de la muerte y de la vida. No puedes entrar. Dicen.
BODAS
Perdidos en la niebla el colibrí y su amante. Dos piedras lanzadas por el deseo se encuentran en el aire. La retama está viva, arde en la niebla, habitada. ( dedicatoria)
CANTO VILLANO
y de pronto la vida en mi plato de pobre un magro trozo de celeste cerdo aquí en mi plato
observarme observarte o matar una mosca sin malicia aniquilar la luz o hacerla
hacerla como quien abre los ojos y elige un cielo rebosante en el plato vacío
rubens cebollas lágrimas más rubens más cebollas más lágrimas
tantas historias negros indigeribles milagros y la estrella de oriente
emparedada y el hueso del amor tan roído y tan duro brillando en otro plato
este hambre propio existe es la gana del alma que es el cuerpo
es la rosa de grasa que envejece en su cielo de carne
mea culpa ojo turbio mea culpa negro bocado mea culpa divina náusea
no hay otro aquí en este plato vacío sino yo devorando mis ojos y los tuyos
CASA DE CUERVOS
porque te alimenté con esta realidad mal cocida por tantas y tan pobres flores del mal por este absurdo vuelo a ras de pantano ego te absolvo de mí laberinto hijo mío
no es tuya la culpa ni mía pobre pequeño mío del que hice este impecable retrato forzando la oscuridad del día párpados de miel y la mejilla constelada cerrada a cualquier roce y la hermosísima distancia de tu cuerpo tu náusea es mía la heredaste como heredan los peces la asfixia y el color de tus ojos es también el color de mi ceguera bajo el que sombras tejen sombras y tentaciones y es mía también la huella de tu talón estrecho de arcángel apenas pasado en la entreabierta ventana y nuestra para siempre la música extranjera de los cielos batientes ahora leoncillo encarnación de mi amor juegas con mis huesos y te ocultas entre tu belleza ciego sordo irredento casi saciado y libre con tu sangre que ya no deja lugar para nada ni nadie
aquí me tienes como siempre dispuesta a la sorpresa de tus pasos a todas las primaveras que inventas y destruyes a tenderme -nada infinita- sobre el mundo hierba ceniza peste fuego a lo que quieras por una mirada tuya que ilumine mis restos porque así es este amor que nada comprende y nada puede bebes el filtro y te duermes en ese abismo lleno de ti música que no ves colores dichos largamente explicados al silencio mezclados como se mezclan los sueños hasta ese torpe gris que es despertar en la gran palma de dios calva vacía sin extremos y allí te encuentras sola y perdida en tu alma sin más obstáculo que tu cuerpo sin más puerta que tu cuerpo así este amor uno solo y el mismo con tantos nombres que a ninguno responde y tú mirándome como si no me conocieras marchándote como se va la luz del mundo sin promesas y otra vez este prado este prado de negro fuego abandonado otra vez esta casa vacía que es mi cuerpo a donde no has de volver
CURRICULUM VITAE
digamos que ganaste la carrera y que el premio era otra carrera que no bebiste el vino de la victoria sino tu propia sal que jamás escuchaste vítores sino ladridos de perros y que tu sombra tu propia sombra fue tu única y desleal competidora.
CURRICULUM VITAE
digamos que ganaste la carrera y que el premio era otra carrera que no bebiste el vino de la victoria sino tu propia sal que jamás escuchaste vítores sino ladridos de perros y que tu sombra tu propia sombra fue tu única y desleal competidora.
DESEOS, PIEDRAS, CIELO A JIRONES
IV Deseos, piedras, cielo a jirones, ni un ave. Estoy huyendo. Una nueva montaña, un río joven, sin ira.
Éste es el mundo que amo. Quiero un cielo veloz, la mañana distinta, sin colores, para poner mis ángeles, mis calles donde siempre hay humo y sorpresa.
DESPIERTO
VIII Despierto.
Primera isla de la conciencia:
un árbol.
El temor inventa el vuelo.
El desierto familiar me acoge.
Alguien me observa con indiferencia.
DESTIEMPO
I Se fue el día, las escamas del sueño giran.
Todo desciende, la noche es el tedio.
En el desierto, a oscuras, temerosa del amor la ostra llora a solas. Caen las lívidas hojas de tu frente, Te alejas, negra burbuja sin destino.
Se abren súbitamente mil calles, arrecifes en llamas retienen tu cuerpo helado como una lágrima, nada te hiere, el coral clava su garra en tu sombra, tu sangre se desliza, inunda praderas, salta de las ventanas como un rojo sonido y todo esto no es sino el otoño.
EJERCICIOS
I Un poema como una gran batalla me arroja en esta arena sin más enemigo que yo
yo y el gran aire de las palabras
II miente la nube la luz miente los ojos los engañados de siempre no se cansan de tanta fábula
III terco azul ignorancia de estar en la ajena pupila como dios en la nada
IV pienso en alas de fuego en música pero no no es eso lo que temo sino el torvo juicio de la luz
EL AMOR ES COMO LA MÚSICA
IX El amor es como la música, me devuelve con las manos vacías, con el tiempo que se enciende de golpe fuera del paraíso. Conozco una isla, mis recuerdos, y una música futura, la promesa.
Y voy hacia la muerte que no existe, que se llama horizonte en mi pecho. Siempre la eternidad a destiempo.
EL MAR PLIEGA LAS ALAS AL ATARDECER
VI El mar pliega las alas al atardecer, tú no eres sino una pálida burbuja navegando al golpe del aliento, un negro trino, el sol que sale en el centro del pecho en mitad de la calle, un silencio en la música dura de la ciudad sin límites.
Para atravesar ese océano, ese golpe de luz en la siesta, no bastaría la eternidad.
EL RAYO HA PERFUMADO FEROZMENTE NUESTRA CASA
II El rayo ha perfumado ferozmente nuestra casa. Tenemos sed, tenemos prisa por golpear con el hueso de una flor en la tiniebla. Hay un árbol talado en esta historia. Contemplamos el cielo. No hay señales. ¿Es de día? ¿Es de noche? Murió la araña que medía el tiempo, sólo hay un viejo muro y una nueva familia de sombras.
EN LO MÁS NEGRO DEL VERANO
El agua de tu rostro en un rincón del jardín, el más oscuro del verano, canta como la luna.
Fantasma. Terrible a mediodía. A la altura de los lirios la muerte sonríe. Sobre una pequeñísima charca, ojo de dios, un insecto flota bocarriba. La miel silba en su vientre abierto al dedo del estío.
Todo canta a la altura de tu rostro suspendido como una luz eterna entre la noche y la noche.
Canta el pantano, arden los árboles, no hay distancia, no hay tiempo.
El verano trae lo perdido, el mundo es esta calle de fuego donde todas las rosas caen y vuelven a nacer, donde los cuerpos se consumen enlazados para siempre en lo más negro del verano.
En un rincón del jardín bajo una piedra canta el verano. En lo más negro, en lo más ciego y blanco, donde todas las rosas caen, allí flota tu rostro, fantasma, terrible a mediodía.
ESA FRÍA LUZ DE LA MEMORIA
Es fría la luz de la memoria lo apenas entrevisto brilla con insistencia gira buscando el casco de botella o el charco de lluvia
tras cualquier puerta que se abre está la luna tan grande y plana tan fuera de lugar como si de un cuadro se tratara óleo sobre papel endurecido por el tiempo
así cayeron en la mente formas y colores casualidades azar que anuda sombras vuelcos en la negra marmita donde a borbotones se cuecen gozo y espanto
crece el yeso de un cielo mil veces lastimado mil veces blanqueado se borra el mundo y se vuelve a escribir hasta el último aliento
sólo esto eternidad aparente mísera astilla de luz en la entraña del animal que apenas estuvo
ESCENA FINAL
he dejado la puerta entreabierta soy un animal que no se resigna a morir
a eternidad es la oscura bisagra que cede un pequeño ruido en la noche de la carne
soy la isla que avanza sostenida por la muerte o una ciudad ferozmente cercada por la vida
o tal vez no soy nada sólo el insomnio y la brillante indiferencia de los astros
desierto destino inexorable el sol de los vivos se levanta reconozco esa puerta no hay otra
hielo primaveral y una espina de sangre en el ojo de la rosa.
ESTRÉCHAME LAS MANOS
II Estréchame las manos, la única luz que nos queda, no me dejes olvidada en la cima de una ola.
Aléjate
Aparten ese frío paisaje de cipreses, escombren esos náufragos que ocultan el horizonte.
La vida es una noticia conmovedora.
Atravieso el desierto, la terrible fiesta en el centro de un cielo derribado. Estoy casi olvidando.
FUENTE
Junto al pozo llegué, mi ojo pequeño y triste se hizo hondo, interior.
Estuve junto a mí, llena de mí, ascendente y profunda, mi alma contra mí, golpeando mi piel, hundiéndola en el aire, hasta el fin.
La oscura charca abierta por la luz.
Éramos una sola criatura, perfecta, ilimitada, sin extremos para que el amor pudiera asirse. Sin nidos y sin tierra para el mando
HISTORIA
puedes contarme cualquier cosa creer no es importante lo que importa es que al aire mueva tus labios o que tus labios muevan el aire que fabules tu historia tu cuerpo a toda hora sin tregua como una llama que a nada se parece sino a una llama
HOGUERA DE SILENCIOS...
hoguera de silencios crepitar de lamentos por el camino de la carne sangre en vilo se llega al mundo
así alumbra su blanco la tiniebla así nace la interminable coda así la mosca desova en el hilo de luz
la tierra gira el ojo de dios no se detiene
qué haríamos pregunto sin esta enorme oscuridad
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¿Quién era?
22 de Junio, 2008, 6:33
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Publicado el 22/06/2008 a 06:55
Por jemwong
Humor : Pesimista

¿Quién era?
Aplicare quizás las mismas negras palabras, mientras las sombras aconsejan suicidarse. La contradicción siempre presente en los estridentes ecos de mis viseras.
Un Adagio acaricia los sordos oídos, algún día pienso, revelaré vuestro secreto el gran César unos años más viejo, negará pecados, omitirá su naturaleza, espantará sus verdes moscas
Acomodara fríamente la inmerecida corona, pronunciara una frase fétida pero razonable o quizás simplemente dirá con tono irónico -¿Quién era? -No la recuerdo
FANNY JEM WONG 21-06-08
“¡Recógelos! Siempre fueron tuyos…No perderás la corona El agua que corre por las afiladas lunas es muda, las penas…no lo son”
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FELIZ DIA PAPÁ .....ÁRBOL SAGRADO:A MI PADRE
15 de Junio, 2008, 3:50
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              ÁRBOL SAGRADO:A MI PADRECobija amor bajo el influjo de la magia de tu reino purpúreas penas y amargas soledades Abraza entre tus raíces mi mundo de cristales rojos y bajo tu copa celestial ,cúbreme de las tempestades Dale a este corazón los símbolos de tu fortaleza y de tu aliento Que tu tronco sea el eterno vínculo entre nuestras almas Viste, con tus himnos sagrados de primavera, el campo santo Cubre de oro y de sangre los cabellos de tu triste princesa Borda de prisa el edredón de flores que le dé abrigo Aleja los peligros y la funesta oscuridad que amenaza Acaricia, entre melancólicos susurros, el entendimiento Y sea tu veneno y fuego procesión de espantasombras En cada piedra ordena que sea grabada una hoja con nuestros nombres ¡Guerrero! Levanta la espada en honor a la justicia… ¡Protégeme! Oculta las frambuesas que me alimentan con tus hojas amarillas y, bajo tu copa mullida, dame tranquilidad entre tus ramas No pierdas jamás el grueso abrigo en invierno, No dejes que me vean, cúbreme de encajes verdes Sean tus tiernos brotes inspiración sabia de estas manos Aleja, con tu aroma,a los demonios, serpientes y vacíos Limpia, con la sabiduría de tus cantos, los estanques de fango Neutraliza el olor de azufre que enferma el alma y la mente Sé fuente eterna, sabio protector y espejo de mis letras Mística plegaria, oración divina, cazador de demonios Multiplica, entre tus bosques, fuentes de aguas límpidas Enriquece las crecientes flores de loto. ¡Multiplícalas! Revela, en cada escritura que inspiras, todas mis estaciones Y, cuando la comprensión se aleje, déjame dormir para siempre … a los pies … de tu sombra Te amo, papá Fanny Jem Wong 27.05.07 “Muchos pozos oscuros encontraré en el camino, pero a cada paso que mis pies avancen… estos se secarán...¡Así sea!” JEM
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REGALO DE CALIOPE :LETRA DEL ARIA MADAME BUTTERFLY EN ITALIANO Y EN ESPAÑOL
12 de Junio, 2008, 6:46
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REGALO DE CALIOPE :LETRA DEL ARIA MADAME BUTTERFLY EN ITALIANO Y EN ESPAÑOL
Calíope escribió
09 junio 11:32
http://ladanzadecaliope.spaces.live.com/
Una bonita ópera, Madame Butterfly, que expresa muy bien el eclecticismo por el que se caracterizó Puccini en su trayectoria musical, uniendo con mucha habilidad estilos y culturas musicales diferentes. Esto, si bien ahora se le reconoce como un gran mérito, en su época le deparó numerosas críticas por quienes le consideraban excesivamente comercial.
La interpretación de María Callas en el video que recomiendas es maravillosa. Y el aria preciosa. Un bel di vedremo se situa al comienzo del segundo acto y es casi como un punto de inflexión. Es una de las arias más trágicas de la ópera, a mi modo de ver. Y la razón es el optimismo y candidez que se trasluce en esa esperanza de Madame Butterfly de volver a encontrarse con Pinkerton, en esa visión de cómo será su regreso. Y cuando finalmente regresa, su visión parece cumplirse y, sin embargo, no vuelve para darle el amor que espera, sino para arrebatarle toda esperanza y arrancarle toda su inocencia.
Me gustó mucho la entrada. Te dejo la letra de ese aria en italiano y español, que es preciosa.
 Un bel dì, vedremo levarsi un fil di fumo dall'estremo confin del mare. E poi la nave appare. Poi la nave bianca entra nel porto, romba il suo saluto. Vedi? È venuto! Io non gli scendo incontro. Io no. Mi metto là sul ciglio del colle e aspetto, e aspetto gran tempo e non mi pesa, la lunga attesa. E uscito dalla folla cittadina un uomo, un picciol punto s'avvia per la collina. Chi sarà? chi sarà? E come sarà giunto che dirà? che dirà? Chiamerà Butterfly dalla lontana. Io senza dar risposta me ne starò nascosta un po' per celia... e un po' per non morire al primo incontro, ed egli alquanto in pena chiamerà, chiamerà: piccina mogliettina olezzo di verbena, i nomi che mi dava al suo venire

Un hermoso día veremos alzarse un hilo de humo en el horizonte. Y entonces aparecerá la nave. Luego, esa nave blanca entrara en el puerto, atronando con su saludo. ¿Lo ves? ¡Ya ha llegado! Yo no bajo a encontrarme con él. Me pongo allí, en lo alto de la colina, y espero, espero largo tiempo y no me pesa la larga espera. Y saliendo de entre la multitud un hombre, un punto pequeño se destaca por la colina. ¿Quién será? Y cuando llegue, ¿qué dirá?, ¿qué dirá? Llamará a Butterfly desde lejos. Y yo, sin dar respuesta, estaré allí escondida, un poco para inquietarlo, y un poco para no morir al primer encuentro, y él, con alguna inquietud, llamará, llamara: "Pequeña mujercita, olor de verbena", los nombres que me daba cuando volvía a casa.
Gracias CALIOPE BESOS JEM WONG
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Madame Butterfly
9 de Junio, 2008, 5:13
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Madame Butterfly
Giacomo Puccini terminó la partitura de Butterfly en la Navidad de 1903. El estreno tuvo lugar en la Scala de Milán el 17 de febrero de 1904 y a pesar de la gran actuación de la soprano Rosina Storchio fue una de las veladas más desdichadas de la historia de la ópera. El fracaso fue absoluto y vergonzoso. hLm!.com presenta la historia de una de las óperas mas representativas del maestro italiano que durante mucho tiempo fue la más representada en el ámbito internacional.
Tragedia japonesa en tres actos. Libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, basado en la novela de John Luther Long y en la pieza teatral de David Belasco, basada a su vez en la novela.
Personajes: Cio-Cio-San, llamada Madama Butterfly, joven japonesa (soprano); Suzuki, su criada y mujer de confianza (mezzosoprano); F. B. Pinkerton, oficial de la marina estadounidense (tenor); su esposa Kate (soprano); Sharpless, cónsul de Estados Unidos (barítono); Goro, casamentero (tenor); el príncipe Yamadori (tenor); el tío Bonze, sacerdote (bajo); la madre de Butterfly, un comisario imperial, un funcionario del registro civil.
Lugar y época: Una casa en una colina de las afueras de Nagasaki, a comienzos del siglo XX.
Argumento: Una animada obertura, totalmente independiente de la ópera en cuanto a temas, describe la actividad del día que comienza el drama. En un pintoresco paisaje japonés, el casamentero Goro enseña al oficial de marina Pinkerton la casita que éste piensa adquirir «por 99 años», con posibilidad de rescindir el contrato en cualquier momento. También ha obtenido a una joven, una geisha de quince años, de Nagasaki, para celebrar con ella, que lo ama sinceramente, un simulacro de «matrimonio», antes de volver a su patria. El cónsul de su país le desaconseja la aventura, que sólo podrá causar dolor y sufrimiento a la inocente y encantadora «Butterfly». Sin embargo, Pinkerton no sigue su consejo. Levanta la copa para hacer un brindis, que comienza con las notas del himno nacional estadounidense. El cortejo que acompaña a la novia sube la colina; Puccini utiliza la escala fundamental (Do-Re-Mi-Fa sostenido-Sol sostenido-La sostenido-Do) y los «acordes aumentados» que se derivan de ella (por ejemplo Do-Mi-Sol sostenido), que transmiten una sensación de exotismo y que particularmente en el dúo de amor que sigue producen un bellísimo efecto.
La boda se celebra según la costumbre del país. Pinkerton sigue la ceremonia con humor. Cio-Cio-San está presente con toda su alma. Ama al joven oficial de marina con todas las fuerzas de su corazón incauto. Le habla de su familia, de su padre, un alto dignatario del Mikado, que se hizo el harakiri cuando cayó en desgracia. A lo lejos se oye la voz del tío Bonze, a quien Cio-Cio-San maldice porque se convirtió al cristianismo. Pinkerton no lo sabía; lentamente reconoce con cuánto amor depende de él aquella criatura encantadora. Cae la noche, un amplio cielo lleno de estrellas pende sobre las luces de la ciudad del valle, sobre la bahía llena de barcos, sobre la pequeña casa en cuyo jardín la joven japonesa y el oficial extranjero cantan su amor en un gran dúo, muy melodioso.
Han transcurrido tres años. Pinkerton está ausente desde hace mucho; ha prometido volver. Butterfly se imagina la alegría del oficial no sólo cuando la encuentre, sino también cuando conozca a su pequeño hijo, de cuya existencia no tiene el hombre la menor sospecha. Sólo la fiel Suzuki llora y reza sin descanso. Sospecha la cruel traición. Cio-Cio-San en cambio sólo piensa en el día feliz en que la nave de Pinkerton vuelva a entrar en la bahía de Nagasaki. ¿Bajará corriendo la colina para arrojarse en sus brazos? ¿O se ocultará para sorprenderlo, pero también para no morir de alegría ante el inesperado reencuentro? Con fe inconmovible se aferra a esta imagen, a la que Puccini ha dado una forma musical conmovedora en un aria grandiosa: «Un bel di vedremo...».
Llega el cónsul Sharpless de visita. Madama Butterfly lo recibe con educación occidental. Se queja de Goro, que la abruma con propuestas matrimoniales; ¡como si no supiera que está felizmente casada con Pinkerton! Sharpless suspira: está allí para cumplir una triste misión. Ha recibido una carta de Pinkerton. Antes de que pueda decir nada sobre su contenido, Cio-Cio-San le arrebata el sobre y lo cubre de ardientes besos. Y de todo lo que el cónsul comienza a decir cuidadosamente, sólo entiende una cosa: que Pinkerton va camino de Nagasaki. Sharpless no puede seguir leyendo. Butterfly lo agobia a preguntas, está llena de impaciente alegría. Y saber que el oficial se ha casado con una norteamericana que lo acompaña en aquel viaje habría matado a la «pequeña señora mariposa». Sharpless sólo acierta a preguntarle qué haría si Pinkerton no regresara con ella. La japonesa responde tristemente: sólo le quedan dos caminos: ser geisha como antes o morir. El cónsul le aconseja casarse con el rico príncipe Yamadori, que ha pedido su mano. Entonces se da cuenta de que ha herido profundamente a Butterfly. La joven corre a su habitación y vuelve con un niño rubio. ¿Podría olvidarla Pinkerton? ¿Y su hijo? Sharpless, profundamente conmovido, pregunta por el nombre del niño. Se llamará «Dolor» mientras su padre esté ausente; luego, cuando haya regresado su padre, se llamará «Alegría». El cónsul se despide; Cio-Cio-San queda abatida. Pero no quiere dejar de creer. Entonces suena un disparo de cañón en el puerto. Butterfly y Suzuki ven aproximarse una blanca nave, tal como la pequeña japonesa se la ha imaginado miles de veces. La bandera tachonada de estrellas flamea en el cielo azul. ¡Es el Abraham Lincoln, su barco! Desaparece el abatimiento, el corazón de Butterfly late con júbilo. Recoge todas las flores de los cerezos y las desparrama con Suzuki por la habitación, para el recibimiento. La casa debe estar adornada tan festivamente como durante la lejana noche de bodas.
Y esperan impacientes, miran hacia la bahía. En la ciudad se encienden las primeras luces. Pasan las horas. Suzuki se duerme y también el niño está dormido hace rato. Sólo Butterfly está en pie y mira en la dirección por la que ha de aparecer Pinkerton. Suenan melodías del primer acto, acordes tiernos, recuerdos. La noche de verano japonesa es suave y tibia. En algún lugar lejano suena el nostálgico murmullo de un coro.
Cuando amanece y despierta Suzuki, Cio-Cio-San se deja convencer y duerme un rato. La criada la despertará cuando llegue Pinkerton. Poco después aparece el oficial al lado del cónsul y se acerca a la casa. Suzuki ve que hay una señora extranjera en el jardín y sospecha. Sharpless lo confirma todo: es la esposa de Pinkerton. Suzuki rompe a llorar. ¿Cómo se lo dirá a su señora? Pinkerton siente remordimientos; con palabras conmovidas se despide de la casita en la que gozó de una breve felicidad y en la que destruyó una vida.
Butterfly ha despertado. Advierte la presencia del cónsul. Todavía tiene esperanzas de que aparezca Pinkerton para rodearla con sus brazos, aunque tal vez esté escondido para darle una sorpresa. Pero ve a la extranjera y a Suzuki, que no puede hablar a causa de las lágrimas. Cio-Cio-San se domina con un esfuerzo supremo, sólo quiere que le respondan a dos preguntas: ¿Pinkerton vive? Sí. ¿Y volverá con ella? Nunca. Butterfly comprende. Ha ido a llevarse al niño. Llena de dignidad, sale al encuentro de Kate, la esposa «legal» de Pinkerton. Luego desea que la dejen sola. Reza al dios de sus antepasados, contempla durante un rato el puñal de su padre. En el puñal está grabado: «Muera dignamente quien no pueda seguir viviendo con dignidad». Suzuki debe llevarle el niño, del que se despide de manera conmovedora. Y se clava el puñal. Oye la voz de Pinkerton que la llama, tal como ha imaginado innumerables veces. Pero sus fuerzas ya no bastan para llegar hasta él.
Libreto: El norteamericano John Luther Long escribió Madame Butterfly basándose en un informe de su hermano, que vivía en Japón. David Belasco, basándose en esta historia, escribió una obra de teatro que tuvo gran éxito; Puccini la vio en Londres y se dio cuenta de que era apta para la ópera, a pesar de que no entendía bien el inglés. Pidió a sus libretistas Illica y Giacosa un libreto basado en aquel argumento. Puccini deseaba sobre todo que dos elementos de la obra teatral quedasen en primer plano: el amor y la traición. Había que llenar la pieza, pobre en acción, con mucha música que expresara estos sentimientos. Los autores hicieron una ampliación (explotable desde el punto de vista musical) de la nostálgica espera de la japonesa. La primera versión de la ópera era en dos actos, pero no era en absoluto menos humana y conmovedora que la versión posterior, en tres actos.
Música: Puccini se encuentra en el (largo) punto culminante de su inspiración melódica. Desde el punto de vista técnico domina todo lo que la música de su época ha logrado. Une la poesía más delicada al dramatismo más vertiginoso. En esta obra utiliza en parte sonidos «exóticos», sin tomar un solo giro de la música del Lejano Oriente. Obtiene el sonido extraño por medio de la escala fundamental y de los acordes «aumentados» a los que ya aludimos arriba. Con los mismos medios auxiliares han trabajado también otros compositores europeos cuando han querido representar musicalmente el Lejano Oriente; por ejemplo, Gustav Mahler (en La canción de la tierra, basada en poemas chinos), Debussy y Lehar. También de Madame Butterfly se han hecho particularmente conocidas algunas piezas; sobre todo, el aria para soprano «Un bel di vedremo», el dúo de amor del final del primer acto, el «dúo de las flores» de las dos voces femeninas, el expresivo coro que susurra, la breve aria de despedida de Pinkerton, la conmovedora escena de la muerte de Butterfly.
Historia: Puccini terminó la partitura en la Navidad de 1903. El estreno tuvo lugar en la Scala de Milán el 17 de febrero de 1904 y a pesar de la gran actuación de la soprano Rosina Storchio fue una de las veladas más desdichadas de la historia de la ópera. El fracaso fue absoluto y vergonzoso. El compositor llevó a efecto algunos cambios. Junto con los libretistas, preparó una versión en tres actos. Ésta se estrenó en el teatro de Brescia el 28 de mayo del mismo año y fue recibida con entusiasmo; el papel principal estuvo a cargo de Salomea Kruszelnicka. Madame Butterfly fue durante mucho tiempo la obra de Puccini más representada en el ámbito internacional; el papel principal es uno de los «papeles soñados» de las sopranos.
FUENTE http://www.hagaselamusica.com/clasica-y-opera/pera/madame-butterfly/

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